lunes, 8 de septiembre de 2014

Una semana de Corredor Azul

Aún vivimos en el caos y en las peores condiciones de transporte. La situación está cambiando, pero eso no es nada sencillo. Éramos felices -aunque mucho lo son aún- por pagar "una china". Lo somos también al levantar la mano a mitad de la vereda saliendo de casa o en el medio de la pista y gritar paren y que una combi asesina te hagan caso, subas y viajes como paquete. A lo mucho les pagábamos una luca y no importaba si nos recortaban la ruta (caso Aviación - Canadá - Canevaro que no culmina su ruta y llega hasta la Arequipa) y todos como borregos nos bajábamos en silencio, muy obedientes, mirando como bicho raro al que reclama y exige se cumpla una ruta.

Si pagábamos S/. 1.20 (Lince-Católica) o S/. 1.50 hasta la UMSM en la asquerosa 505 nadie dice nada. Ni pio. Felices viajan todos, con el sobaco del cobrador y su profundo aroma, su mugrosa cabellera con ceborrea que no se la ha lavado hace dos días y que al decirte: "Pasaje, pasaje", tienes que aspirar semejante perfume. Nos hemos acostumbrados a todos los olores: el de axila picante o como decía mi querido hermano Bruno de Olazábal de "axilas Karinto" el olor más representativo de estas unidades; hay también el de la boca sin lavarse los dientes, con tufo seco y penetrante capaz de provocarte las más profundas arcadas o el incofundible olor a calzoncillo o calzón sin lavar, reusado de la noche anterior con su respectivo aderezo y aroma a bacalao de Noruega. Así viajamos ¿Así nos gusta? Y la gente no pitea, nadie le reclamaba al cobrador o le exige que abra sus ventanas (para los que nos leen del extranajero el limeño promedio detesta que le abran la ventana de un vehículo de transporte público) para ventilar el transporte.

Combi asesina que sobrevive gracias a nuestro apetito chinero
Todos los aromas, todos los colores, todos los sabores. Asientos rotos, con alambres listos para perforar tu pantalón nuevo o tu camisa dominguera con que vas a chambear. Piso asqueroso, con estratos de barro, kerosene o petróleo que han formado una sólida capa que hasta el más ducho arqueólogo no podría descifrar su imbrincado proceso de estratificación. Choferes agresivos y cobradores delicuentes responsables de muchos, pero mucho accidentes de tránsito y el dócil y sumiso pasajero, que viaja calladito nomás, sentadito cuando puede, dobladito en otras, con la boquita cerrada y bien servido. Gracias amigos transportistas.

Las custer son lo mismo, pero en versión ampliada. No voy a hablar de las tarifas de acuerdo a la cara del pasajero o nivel de respuesta del mismo. Si eres tranquilo y no reclamas, le pagas su S/. 1.50, sino guerreas tu luca o tu china, en un sistema de tarifas variable, de acuerdo al flujo de pasajeros o el ánimo del cobrador.

Y a que viene todo esto que ya todos lo conocen y viven a diario. Es que ayer ha culminado una semana de la implementación del Corredor Azul y ha sucedido de todo: desde colas creadas para saturar la demanda, con alucinates marchas y bloqueos de calles, reclamos desenfrenados en colas con medios de prensa y programas periodísticos que no paran de cuestionar la reforma, llegando incluso algunos hasta alucinante deseo de retornar al mundo de las combis y custer.

No comprendemos aún que estamos en un PROCESO, repito PROCESO y quien asuma la alcaldía en el 2015 tiene que implementar este PROCESO. Ese es el reto. Qué tiene errores, claro que los tiene. Si no haces nada no vas a tener errores. Ahora se comprende porque este tema nunca quizo ser atendido por la gestión municipal anterior, a pesar que viene de una idea que se fue perfilando desde fines de los ochentas. Cada año que pasaba se ponía más crítico el tema y no era rentable políticamente, peor aún si como alcalde tenía aspiraciones presidenciales. Mejor no me meto en problemas y lo dejo ahí. Mejor no hablo de eso. Mejor soy mudo, sordo y ciego..

Este PROCESO va a culminar en un sistema de transporte digno. Yo hace más de diez años vengo peleando diariamente con choferes, han sido años insoportables de martirio ante tanta salvajada. Ahora que se implementa un solo corredor hay un cacareo generalizado de padre y señor mío. Lo mismo debieron ponerse bravo con las combis y custer, enfrentarlas, llamar a un guardia cuando no se cumplen los paraderos, cuando abusan de los estudiantes y universitarios. Pero si uno lo hace, te mandan callar ¿Quiénes? ¿El chofer o el cobrador? Noooo!!! Los pasajeros, los mismos usarios te dicen que te calles, que no reclames, que no hagas bulla, que no fastidies que quieren llegar a su destino y están apurados. Eso lo hemos vivido muchos limeños, tal vez seamos pocos los que hemos reclamado a lo largo de estos últimos veinte años, pero felizmente esto está cambiando.


Un nuevo modelo de transporte urbano empeiza a tomar forma en la ciudad
¿Saben cuál es el problema real? Es electoral. Ya lo escuche en las colas del Corredor Azul y en una Custer con ruta recortada que ya no ingresa a la avenida Arequipa. Que como lo hace la alcaldesa Susana Villarán "la vaga", "la tía regia", "la caviar" eso no sirve. No sirve y punto. A eso hemos llegado. A negarlo todo. 

Ha transcurrido una semana y la situación se pone más crítica, tal vez electoralmente esto no sea rentable para Susana Villarán y en quince días no llegue a realizar los ajustes necesarios en esta marcha blanca y sea sepultada con una desaprobación en la preferencia del elector (a pesar que viene subiendo) o tal vez sea todo lo contrario y ocurra el milagro que el limeño empieza a comprender el sentido e intención de este PROCESO.

Sin embargo la reforma del transporte, sigue su marcha inexorable, a pesar de las pifias, a pesar de los abucheos, a pesar del deseo de muchos limeños que aspiramos a un transporte digno.


Qué tengan muy buena semana...